Guía de gestión de riesgo para inversores particulares
La diferencia entre inversores que sobreviven diez años en el mercado y los que no rara vez está en la calidad de sus ideas — está en cuánto arriesgan por idea. La gestión de riesgo se decide antes de comprar, no después de que el precio se mueva en tu contra.
Tamaño de posición
Una regla simple y razonable para empezar: ninguna posición individual debería superar el 5-10% de tu cartera. Así, incluso si una idea sale completamente mal, el daño queda contenido.
El tamaño de posición también debería variar con tu convicción y con la volatilidad del valor — una acción que se mueve un 5% en un día normal necesita menos peso que una que apenas se mueve un 1%.
El stop loss no es opcional
Un stop loss es el precio al que reconoces que la tesis original ha fallado y sales, sin negociar contigo mismo en el momento. Se define al comprar, no se ajusta a la baja para «darle más margen» cuando el precio ya te ha dado la razón de por qué salir.
Colocarlo demasiado cerca del precio de entrada te saca por ruido normal del mercado; demasiado lejos, y una sola posición puede hacer un daño desproporcionado a la cartera.
Define tu drawdown máximo antes de necesitarlo
Decide de antemano cuánta pérdida total de cartera te hace parar, revisar el proceso y reducir exposición — por ejemplo, un 15-20%. Sin ese número escrito de antemano, la decisión se toma con el peor asesor posible: el pánico en tiempo real.
Diversifica por sector, no solo por número de posiciones
Diez posiciones en el mismo sector tecnológico no son diez apuestas independientes — son básicamente una sola apuesta grande al sector. La diversificación real reparte el riesgo entre sectores con motores distintos.
Nico Mena
Alertas Bolsa